El hecho de que no podamos
Conseguir un mundo perfecto,
No debe distraernos de hacer nuestro
Mejor esfuerzo para lograrlo.
Nuestro territorio tiene en su haber historias, leyendas y mitos, que bueno sería en esta época de restricciones y medidas de autocuidado compartir con los nuestros todos estos relatos y recuperar otras lecturas desde seres mitológicos y auspiciadores de la seguridad del hogar.
El Hojarasquín del monte es un ser extraño, durante décadas los campesinos han afirmado que es un hombre con aspecto de árbol, otros dicen que es un ser demoníaco que puede causar el más horrendo de los terrores hasta al más valiente de los valientes y otros prefieren considerar que el Hojarasquín no es más que la conciencia de la naturaleza.
Si vas al monte, será mejor que tus intenciones sean buenas, que muestres humildad y respeto por la naturaleza o de lo contrario, padecerás el más asqueroso de los infiernos; dicen que muchos han entrado al monte a tumbarlo y jamás regresaron, dicen que ese ser de maldad se los tragó como castigo por causarle daño a la naturaleza.
Más vale que le caigas bien al Hojarasquín del monte, aunque eso es poco probable porque en el mejor de los casos hará que te extravíes durante horas para luego él mismo, llevarte al lugar por el que ingresaste.
De nada valen los exploradores aventajados ni los más valientes expedicionarios, soldados de élite de los ejércitos más bravos y preparados ingresaron a las profundidades de la selva y nunca se tuvo noticia de ellos, dicen que sus lamentos se pueden escuchar en las noches.
El Hojarasquín es hábil y se mueve rápidamente en la noche, quienes lo han visto a la cara son pocos, bueno, cuando menos los que están vivos porque generalmente si te portas mal tendrás una cuenta ineludible con este ser protector del monte y sus criaturas.
Dicen que está cubierto de hojas y de ramas y que taladores listos para cortar un árbol y muchos cazadores listos para disparar, sintieron que desde su espalda algo los castigaba con fiereza, pero más que ello era la misma rabia de una naturaleza frágil que no perdona lo malo que se hace con ella.
Son muchos los que al monte no han vuelto a entrar porque el Hojarasquín marcó sus vidas para siempre produciendo el mayor terror jamás experimentado, otros han dejado una costumbre dedicada a tumbar monte y matar animales para cuidar la naturaleza y expiar sus culpas enseñando a los demás a tomar conciencia sobre el buen uso de las riquezas de la madre tierra.
No te atrevas a atentar contra la naturaleza porque su hijo más temido cobrará venganza y lo lamentarás con lágrimas y crujir de dientes.
Compartamos en el foro relatos y mitos de nuestro territorio ligados al cuidado y protección de los recurso naturales